Cuaderno de notas 1

Un cuaderno de notas, es un recurso de multitud de ideas, citas, anécdotas, observaciones e información, que encuentras durante tu vida y actividades didácticas. El objetivo del cuaderno es registrar y organizar estas “joyas” para utilizarlas más tarde en tu vida, negocio, escritura, conversaciones o en lo que quieras, como en Arquitectura. Suele ser un cuaderno de bolsillo, para llevarlo cómodo en un bolsillo, y cuando venga la inspiración a una idea poder plasmarla en el cuaderno.

Aconsejo siempre que el papel del cuaderno sea un papel bueno, algo rugoso y de 200 gramos, prensado a frío, igual por ambos lados, creado especialmente para Moleskine. Es el taller portátil para pintar y dibujar.

Uno de los cuadernos que suelo utilizar, es el cuaderno Moleskine, heredero del legendario cuaderno que utilizaron artistas e intelectuales de los dos últimos siglos, como Vincent Van Gogh, Pablo Picasso, Ernest Hemingway o Bruce Chatwin. Un simple rectángulo negro con las esquinas redondeadas, un cierre de goma para sujetar las páginas y un bolsillo interior: un objeto anónimo y perfecto en su esencialidad, producido durante más de un siglo por una pequeña encuadernadora francesa que abastecía a las papelerías de París, a las que acudían las vanguardias artísticas y literarias internacionales. Un buen compañero de viaje en formato de bolsillo que ha guardado bocetos, apuntes, historias y sugerencias antes de que llegaran a convertirse en imágenes famosas o en páginas de libros amados.

Este cuaderno que era el preferido de Chatwin y al que llamaba "moleskine", a mediados de los años 80 del pasado siglo se convirtió en algo imposible de encontrar y desapareció totalmente. En su libro Los trazos de la canción, Chatwin narra la historia del pequeño cuaderno negro: en 1.986, el productor, una empresa familiar de Tours, cerró el negocio. "Le vrai moleskine n´est plus" éste fue el anuncio lapidario de la propietaria de la papelería de la "Rue de I´Ancienne Comédie", donde se abastecía Chatwin. Éste compró todos los cuadernos que consiguió encontrar antes de salir para Australia, pero no fueron suficientes.

En 1.997, una pequeña editorial milanesa devolvió la vida al legendario cuaderno, eligiendo este nombre literario para renovar una extraordinaria tradición. Siguiendo los pasos de Chatwin, el cuaderno Moleskine retoma de nuevo su viaje, presentándose como complemento indispensable de la nueva tecnología portátil. Registrar la realidad en movimiento, captar detalles, y anotar en él experiencias únicas: Moleskine es un acumulador de ideas y de emociones que va liberando su carga a lo largo del tiempo.

Actualmente, Moleskine es sinónimo de cultura, imaginación, memoria, viaje e identidad personal, tanto en el mundo real como en el virtual. Es una marca que identifica una familia de cuadernos, libretas, agendas y guías de viaje de nueva concepción, muy funcionales. Con sus diferentes tipologías de páginas, el cuaderno Moleskine acompaña a las profesiones creativas e imaginativas de nuestro tiempo: representa, en todo el mundo, un símbolo de nomadismo contemporáneo, en estrecha relación con el mundo digital, a través de una red de páginas web, blogs, grupos online y archivos virtuales. Con Moleskine, la antigua práctica del apunte y del boceto, típicamente analógica, ha encontrado espacios en la web y en sus comunidades.

Moleskine crea y comercializa productos con certificación FSC® y el papel está libre de ácido (sin cloro) por motivos medioambientales. El papel Moleskine se fabrica con diferentes gramajes, adaptados a una gran variedad de usos y aplicaciones profesionales. El gramaje de la mayoría de cuadernos y agendas Moleskine es de 70 g/m². El papel de la Art (para uso profesional y bellas artes) tiene un gramaje de entre 70 g/m2 y 200 g/m2.